Viaje a Pekín

Me ha tomado un par de horas llegar al aeropuerto desde el hotel. En general, el hotel está destinado para personas que prefieren evitar el transporte público. Taxis sin marcar color negro esperaban a los huéspedes en su vestíbulo vehicular. Tampoco éstos son muy respetuosos de los peatones, como sucede en el resto de la ciudad. En las intersecciones hay semáforos peatonales que indican cuando puede uno, junto con las bicicletas y motonetas, tratar de cruzar la calle. Pero, los coches ignoran por completo esto al dar vueltas derechas, prácticamente ni frenan. Así que el cruce se vuelve una pequeña aventura. Caminé 800 metros al este con mi mochila y mi maleta con rueditas. Sé estos datos con exactitud pues así me lo indicó la persona que fallidamente fue por mí al aeropuerto cuando llegué hace 6 días. No coincidimos. Yo llegué y la persona no estaba ahí. Ignoraba si era mujer u hombre debido a mi desconocimiento de los nombres chinos. Quizás los nombres incluso son indiferentes al género. Eso sería bueno. Cuando llegué a Pekín, recién bajado del avión, y pasado por migración, pasé por el corredor justo afuera del área de pasajeros hacia el área pública del aeropuerto. Ahí esperaba ver un papel con mi nombre, como tantos otros, pero no estaba o no lo ví, al menos eso pensé en el momento. Ya cuando estaba en mi primer tren en China, el expreso del aeropuerto, mi anfitriona, así se develó su voz, me llamó preguntando dónde estaba yo dentro de la terminal. Pero yo ya iba camino al hotel. Entre disculpas mutuas fue donde me dio los datos exactos: al salir de la estación X caminar al este 800 metros. Y era cierto.

6 Días después estoy caminándolos en dirección contraria. A veces en la acera, a veces en la cicloruta. La acera estaba adoquinada y mi maleta hacía un molesto ruido al rodarla. En la cicloruta el pavimento asfáltico era más práctico aunque me tocó torear alguna bicicleta. En uno de los momentos en la acera pasé al lado de un indigente que ya había visto un par de veces. Ahora estaba con la cara hacia el piso, acostado con las piernas flexionadas. Para alguno pareciera que estaba muerto. Pasándola mal sin duda. Pero se sentía más bien dormido. En esta última ocasión tenía a los dos cachorros, de perro, blancos, amarrados con una cuerda a él. Ambos estaban dormidos también. Por aquí en esta acera era donde también vi varias veces por la noche a una guapa chica dedicada a pulir pantallas de smartphones. A veces estaba ocupada con otros teléfonos, a veces con el suyo atendiendo su pantalla. Esperaba menos gente en el metro por ser fin de semana pero rápidamente se esfumó esta idea. No estaba tan mal. No estaba como alguno de estos días de turismo de regreso del Palacio de Verano, o de la plaza de Tiananmen. Estaba tolerable. En el segundo transbordo me tocó sentarme pero a la siguiente estación tuve la oportunidad de cederle mi asiento a una anciana. Ella iba acompañada por quien creo que era su marido. Ambos cargaban con equipajes muy modestos. De hecho, el del señor era una caja de cartón con una asa hechiza de cinta adhesiva. Nadie le ofreció su asiento a este señor. Él no tenía cara de sufrimiento tampoco. Tenía un rostro fuerte. Quizás por eso. En días pasados me tocó atestiguar varias veces a pasajeros adultos del metro cederle los asientos a los ancianos. No sucedía siempre, pero me dejaron la impresión de que los chinos son más respetuosos con los ancianos que en México y Estados Unidos. Más frecuentemente vi la bonita relación entre adultos y los niños en China. Es notable como les otorgan cariño. Como les hablan los papás a sus hijos con dulzura. Y como los adultos extraños también les entregan sonrisas a los pequeños. En todo momento que veía yo esto recordaba a mi querida hija Leonor (Inés estaba aún en camino). Llegué al transbordo con el tren al aeropuerto. La pareja de ancianos también se bajó aquí. Este trayecto es 5 veces más caro que un boleto normal de metro pero también quizás 5 veces más barato que un taxi. En 6 días no tomé un solo coche de alquiler. Este tren, distinto, con un mayor número de asientos que los trenes del metro, sale a la superficie inmediatamente después de la estación. Pekín te despide con una serie de edificios de vivienda y usos mixtos en las plantas bajas. Los de la zona noreste de Pekín parecen ser más nuevos que la mayoría de los que vi en la zona central, lógicamente, o no tanto. Resulta que la vivienda de nivel alto existe en una forma por la cual no daría uno mucho. Edificios de vivienda costosa en las zonas centrales se presentan cochambrosos, llenos de polvo como toda la ciudad. Edificios sin mantenimiento, con aires acondicionados afeando las fachadas. Las amenidades a nivel de tierra, jardines y estacionamientos, tampoco dan la cara por el nivel de vivienda que son. Pekín está llena de polvo. Toda. Las plantas, los árboles, las hojas verdes se tornan grisáceas y algo amarillentas. Para mi era como esperar ver a Mongolia en Pekín. Esa que sobrevolé a mi llegada. Un gran y extenso desierto se impregna sobre la metrópolis. Kublai Khan se resiste a ir. Después del polvo la segunda característica es la contaminación del aire. La ausencia de calidad del aire. Mis estudiantes chinos me dijeron que comprara una máscara a mi llegada a Pekín. Que las vendían en cualquier lado. Pero a mi llegada no vi tantas máscaras, a ojo de buen cubero, 5% de las personas, máximo, las traerían puestas. Así que decidí no comprarme una. Además no vi una sola tienda que las vendiera ¿cómo se anuncian las farmacias aquí? Hay algunos modelos de máscara quizás hasta bonitos. Otros tienen una suerte de pastilla que ha de absorber y concentrar todo aquello que no te debes de meter. La verdad no me resultó incómodo respirar, como turista, como admirador de la belleza de los monumentos de esta ciudad. Hasta hoy por la mañana, que ya me estoy yendo, en mi cuarto del piso nueve pude sentir desde que abrí los ojos a las 6,30 a.m. una luz mucho más cristalina. Al levantarme de la cama y ver por la ventana pude atisbar al noroeste las montañas cercanas al Palacio de Verano que había visitado dos días antes. Qué diferencia hace la luz. Espero que mis colegas de la Universidad local a quienes vine a ver para planear el semestre que viene aprovechen el día y salgan a sus amplios parques. Espero que mi colega Yu Fan, nombre Zhu, salga a pintar paisajes con la técnica tradicional china que me dijeron sus otros colegas domina. Zhu tiene los bigotes y la barba adecuada. Unos cuando largos pelos se prolongan 10 centímetros o más desde su barbilla. Lo mismo, pero más cortos, de sendas comisuras de sus labios. Ayer que cenábamos pato de Pekín me mostró fotos de su última obra, un monumento nuclear allá en los desiertos del poniente de China. Impresionantes tanto la obra como el paisaje. Me dijo que llegar allá tomaba muchas horas. Zhu es un Chino muy orgulloso que al hacer la visita al sitio del proyecto del semestre que entra, el mercado de artesanías (y otras tantas cosas) más importante de la ciudad, se compró un libro de impresiones baratas de un pintor tradicional que a él le pareció una ganga. Al ver yo esto le pedí consejo sobre cual comprar también. Algunos muros de la casa, los de baño, podrían hacer buen uso de estas imágenes. Me recomendó a un reconocido maestro y lo compré por 20 yuan. Barato para 20 reproducciones de un original de 10 metros de largo por 30 de ancho. Creo que eso dijo. Espero que tenga razón pues no puedo leer la caligrafía China. Zhu conoce a Mario Schjetnan, ha visitado la casa de Luis Barragán en la ciudad de México, y ha estado tanto en Austin y Phoenix, que entre muchas otras ciudades de EEUU que sin duda ha visitado, son dos en las que he vivido. Me imagino que no ha ido a Chihuahua, tampoco le pregunté. El tren pasa por uno o dos canales que podrían ser infraestructuras de protección militar de antaño. Quizás no. Quizás esta zona esté muy afuera de los límites de la ciudad cuando hacia sentido defenderse así. Cuando llegaba hace 6 días, como a las 6 p.m. ya en el atardecer vi la primera expresión de uso de espacio público familiar al lado de uno de estos canales. Era una familia de unos 10 integrantes que rodeaban una mesa al lado del hombro del canal y debajo de un gran árbol. Cuando venía me pregunté qué estarían viendo al centro en esa mesa. Se disipó mi duda en mis múltiples visitas a los parques y monumentos históricos que abundan aquí (escribo esto en un restaurante bar en el aeropuerto con clave PEK). Los chinos juegan a las cartas, ajedrez, bakgammon, y cosas similares. Uno parece ser muy chino, el que vi en varios de los hutong, o barrios tradicionales, de la zona central. Seguro que estaban jugando alguna cosa de esas pero ahora ya no estaban 6 días después. Hoy sí pude tomar una foto del canal. De llegada venía cansado del largo viaje, un día completo, además de molesto por que mi equipaje no llegó conmigo a Pekín. Mis primeros dos días los disfrute con las mismas ropas puestas. El primer día además de sucio, de entrada, caminé de más y forcé de más el cuerpo. Entre los parque al sur y norte de la ciudad prohibida me pegó un cansancio de esos que con un poco más supongo te desmayan. Pero no me caí. Agarré un poco de aire gris y subí a la montañita artificial al norte de la ciudad de los emperadores, prohibida a los comunes como yo. Un montón de tierra resultado de la excavación del foso perimetral de la ciudadela…

Notas inconclusas de un viaje a Pekín durante marzo 2015.

What Goes Up, Must Go Down: Opposite Processes

PROCESOS OPUESTOS

Last summer, June-August 2014, I had the chance to visit the cities of Chihuahua, my hometown in Mexico, and Seoul, Republic of Korea. In my hometown, the municipal government was working on the construction of a couple of twin bridges within the Chuviscar River channel (which are now, June 2015, completed), as you can see on the left. In Seoul I walked the whole length of Cheonggyecheon Stream, a recovered urban stream for which the city had to demolish an urban freeway. Appropriately, the design left in place two of the main columns, and some other ruin elements, which used to support the now extinct freeway. One city is still working on an infrastructural model of XX century urban planning and design; the other is working on XXI century infrastructure.

Photo credits: Chihuahua: Google Street View / Seoul: Photo by Gabriel Diaz Montemayor.

On Design Studio Projects and Their Implementation

By Gabriel Díaz Montemayor

I studied architecture in a private school affiliated to a state public university in northern Mexico. In a 5 year program, since 3rd year most of our design studios had to do with some form of collaboration with a public entity, helping these develop projects that otherwise they would be unable to conceive or pay for. All of the work was done in state, in Chihuahua. It was during those years when I got to know the Sierra Madre Occidental, then and now home of Native Americans, mining and logging industries, small scale subsistence agriculture and large scale poppy and marijuana growing. The municipalities in these mountains lack technical expertise, then and now, for the development of public projects such as parks, community centers, plazas, and other public services.

Since then, in the early 90’s, the political will to design and build these project typologies was uncertain in the best case, if not in-existent. As a student I got involved in projects of various kinds, a park around a water reserve in Guadalupe y Calvo (well inside the Golden Triangle region infamous for the presence of drug traffickers), tourism cottages in Uruachic, a Revolution Museum renovation in Guerrero (as my social service project right after graduation), soccer fields in Chihuahua City, a parish in a subsidized housing / low income area of Chihuahua, and more. None of these were built, at least, as proposed by our student projects coordinated by our professors. The projects were really used to check the box by these mayors and local politicians, but eventually vanished into the short term political timing or the mason’s will on construction sites, taking –I am sure- better informed decisions than our often naïve and underdeveloped projects.

Then I grew up, graduated, became an architect, a professor, immigrated to the US, studied Landscape Architecture, became a full time faculty member (in Landscape Architecture) and I continue to see the issues of technical expertise and the question of the origin and implementation of ALL kinds of projects (not just the student projects). The difference is that I see the same situation going on in places where I would not necessarily expect for it to happen. It became clear to me that it was not just an issue of small scale towns, but of, pretty much every city. There are places that have a local culture better suited for the success of these collaborative projects between architecture, urban design, and landscape architecture students and cities, committees, and other public institutions. There are also places where the political class and local society (if participating) are better informed, have a more technical approach, or practice decision taking not just based on political calculations (although every public project is one). But here and there, I also continue to confirm that the rate of success is low. By success I mean how much of the ideas developed -pretty much for free- for these institutions actually made it to the executed project, or to the hired designers desk, or to the mayor’s desk, influencing decision making.

This kind of projects, for us -faculty and students- in the design studio continue to be a great stimuli. The idea that what we do in studio can have a real impact on people is very attractive and challenging. It goes beyond typical preoccupations proper to the designer’s mindset, for example, narcissistic interests, and the “I want to” or “my idea” are more often vanquished by grounded realities. It is also an opportunity to embrace complexity, the real kind, while operating in a working environment more similar to an office where everybody’s got responsibilities.

In discussions with colleagues that are doing similar things -many of us do at the School of Architecture at UT as well as in most Schools of Architecture- we share disappointments and varying degrees of success (aka implementation). From my own experience and that of others there a number of things that seem to work right, or better.

In the case of the working relationship there are some basic things. Often, the projects are done at a distance, located in other countries –in my case, so far, Mexico and the US- offering the added incentive of international/national travel for students. This is good for engagement, group experience, and the relationship with the client (the city institution, the organization, and etc).

Travelling to visit is always a good gesture and it helps to the seriousness of the work being developed. Finding a way to have the client collaborate with funding is important. Normally, most of these institutions lack the funds, that is why we are working together in the first place, but, having some monetary investment in the project ensures follow up and, at least, a future plan (which might include inaction) for the collaborative project. If the client can visit the school and participate during the process: even better. And, finally, finding a way to continue collaborations beyond the ephemeral condition of leadership -your contact person- that pervades many places and institutions. I am just off a phone call with an urban planning official in Mexico regarding a future public-academic project currently on the planning phase. He wanted to let me know that he has now effectively left the institution (before his term was due, politics), but, that he will have our planned project be on the to-do list for his successor. Fundamental thing: embrace and try to manage instability and have a plan B.

In the case of the project or product there’s another set of complexity. First, raise your hand and say I’ll do it if the project is the mind of the potential client but he/she/it are still hesitant or don’t have money for it. Second, try to find a way to insert innovative ideas, educate the client and target population towards a goal, learn from them in the process, and communicate in a legible, therefore implementable, manner. And third, finding a way to design a project that provides a lifeline of communication after the semester is done. This is probably a most complicated thing to do, as I already mentioned how working relationships might not last or change very quickly.

This is never an exhaustive reflection on this subject, I feel I could go on; this is more of an opportunity for distension. I am yet to see how some projects done in the recent past evolve in time, and then, be able to measure how much of our work is left in the form of ideas, designs, modes of operation, and fundraising. My belief in this teaching, learning, research, and creative practice mechanism continues.

Text originally published in the LLILAS Faculty blog from UT Austin http://blogs.utexas.edu/llilas-benson-blog/2014/03/26/on-design-studio-projects-and-their-implementation/

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Students from the School of Architecture at UT Austin and Urban Planning officials of Los Cabos, Mexico, during a workshop held last February in San Jose del Cabo. Photo by Gabriel Diaz Montemayor.

La De-Construcción Territorial y la Polivalencia Espacial como Alternativas para la Inversión en Infraestructura Social: El Caso de Ciudad Juárez

Como es bien sabido el gobierno mexicano declaró la guerra al narcotráfico a fines del año 2006. Se estima que la guerra ha tomado entre 35,000 y 40,000 vidas de las cuales entre el 20 y 25% han sido arrebatadas en Ciudad Juárez, una ciudad con el 1.5% del total de la población del país. Se estima también que la ciudad ha perdido alrededor de 250,000 habitantes, o 15% de su población, los cuales han emigrado en mitades iguales a El Paso, Texas y sus alrededores, así como al resto del país en México.

Entre las muchas cosas que al parecer han quedado sin estudiarse lo suficiente en Ciudad Juárez a raíz de los eventos descritos es el empleo de las cicatrices y la ruina dejada por la violencia urbana como una estrategia para definir ubicaciones estratégicas para la construcción de nueva infraestructura urbana en Ciudad Juárez. Obras que abracen e incluyan los monumentos informales e improvisados además de aquellos oficiales y cívicos. Estos sitios se entiende se encuentran dispersos por toda la ciudad armando un tejido urbano con un valor potencialmente articulador; pero quizás no.

Muchos de los eventos violentos dejan marcas en el paisaje dependiendo de su escala o impacto. Sin embargo, en su repetición, terminan caracterizando patrones que identifican o re-significan barrios o distritos urbanos enteros. Desde grandes secciones de la periferia del valle de Juárez a intersecciones urbanas congestionadas, y, ciertamente, a barrios marginales y segregados espacialmente donde se concentran las poblaciones de menos ingresos habitando zonas informales o autoconstruidas a otras desarrolladas formalmente. A raíz de los últimos hechos destaca en este renglón, por ejemplo, el área de Riberas del Bravo. El día e imagen de hoy de Ciudad Juárez se cubre de una serie de monumentos o mausoleos recordando dónde, cuándo, y a veces cómo sucedieron los hechos. Algunos de éstos se han convertido, incluso, en símbolos reconocidos internacionalmente, como es el caso de las cruces rosas que recuerdan a los homicidios de mujeres ocurridos antes de la actual guerra.

Los 3 niveles de gobierno están en el proceso de planeación y, más, de construcción de infraestructuras sociales para la ciudad, misma que incluye espacios y servicios públicos, así como inversión en educación. Estos espacios se espera provean con oportunidades de actividad para la juventud juarense, de manera que sea apartada del crimen y vandalismo. Destaca la inversión del gobierno federal dentro del programa llamado “Todos Somos Juárez”. Una respuesta de arriba abajo que inicialmente respondió detonada por la tristemente famosa masacre de las Villas de Salvarcar a principios del año 2010, donde 15 jóvenes fueron asesinados en un solo evento. Un evento más sucedido en un aislado fraccionamiento de interés social rodeado de plantas industriales. “Todos Somos Juárez” incluye un presupuesto de cerca de mil millones de pesos lo que representa una cantidad quizás sin precedentes en infraestructura social en una ciudad como Ciudad Juárez en México.

Esto es una gran oportunidad pero hace que surja la pregunta de ¿cómo este muy afectado y fracturado paisaje urbano se puede orientar en su re-estructuración derivada de esa inversión? ¿Cómo podría ser que aquellas áreas dónde ha habido concentración de violencia o crímenes puntuales de gran impacto primero recordarán y después tomarán la oportunidad de incrementar su interconectividad urbana a raíz de la inversión aplicada? ¿Cómo se puede planear estratégicamente para algo que incluye toda una diversa gama de elementos y espacios urbanos, desde el centro tradicional, a espacios residuales, a los extensivos y fragmentados terrenos de interés social, a los barrios informales? ¿Podría ser que esta historia de violencia se convierta en rastros geográficos que provean de un nuevo tejido tanto de sintaxis como de semántica urbana? ¿Puede ser que la lógica perversa del crimen, sus estrategias y tácticas, convertirse en la condición con la cual reaccionar por medio de inversión pública igualmente responsiva e inteligente?

Si los sicarios de Salvarcar pudieron fácilmente aislar el vecindario, bloquear sus accesos para cometer un acto con impunidad ¿Cómo es que esto no se convierte en una lección de urbanismo para la inversión pública? ¿No ayudan las tácticas empleadas por el crimen a entender qué es lo que se tiene que cambiar en el medio físico de la ciudad? De hecho los orígenes de la planeación urbana han estado directamente ligados tanto al ejercicio del imperialismo o colonialismo como al entendimiento militar del medio físico y natural. ¿Por qué los arquitectos y urbanistas no aprendemos a pensar y actuar, en nuestras consultorías y en nuestra práctica, suficientemente como estrategas urbano-arquitectónicos? La inversión pública en Ciudad Juárez es una de las pocas oportunidades para apalancar la situación actual como una catapulta para un tejido urbano mejor integrado. Hacer lo anterior va más allá de actuar exactamente donde sucedió el hecho. Habría que pensar en términos urbanísticos por qué sucedió ahí, cómo, cuándo, y no tanto dónde. Esto último lo puede hacer cualquiera.

Un análisis de mapeo del desarrollo urbano histórico de la ciudad revela como las áreas de altos ingresos contra las de bajos ingresos, las formales contra las informales, han sido tradicionalmente opuestas. Sin embargo, al paso de los años, con patrones de desarrollo urbano fragmentados, lo que hay hoy en Juárez no es un lado pobre y otro rico; por el contrario, hay una serie de relaciones coincidentales o resultantes del modelo de desarrollo carente de suficiente planeación. Estas relaciones incluyen: ricos al lado de pobres y viceversa, ricos rodeados de pobres y viceversa. Esta es una oportunidad para Juárez. Una alternativa para la recomposición de los tejidos urbanos y los sociales. Muchas de las áreas de bajos ingresos han sido golpeadas fuertemente por el crimen. Derivado de las condiciones sociales que obligan a la población a ocuparse en la ilegalidad o de la inaccesibilidad determinada por la carencia de infraestructura. Las múltiples intersecciones, más bien colisiones, de las retículas urbanas aumentan el difícil acceso. Desafortunadamente algunas de las inversiones en infraestructura social están siendo ubicadas en estas zonas sin resolver el problema de desintegración espacial. Algunas de estas inversiones se ubican como elementos centrales de enclaves que pueden perpetuar las condiciones espaciales que permiten, por ejemplo, que jóvenes jugando fútbol rápido sean emboscados en un centro comunitario (caso de la colonia Francisco I. Madero). Como se comentó, algunas de estas inversiones se emplean casi como mausoleos justo en el fraccionamiento de difícil acceso dónde se encuentra un único grupo social (caso de Salvarcar). La oportunidad perdida en estos casos fue el emplear a la inversión en infraestructura social como elemento de puente social, en lugar de centro social.

¿Dónde hacer infraestructura social pues?

De nuevo actuando en contra de la práctica de hacerlo en acciones puntuales donde hay crimen es el hecho de que no existe un, completo, mapa público de la violencia en Ciudad Juárez. Saludable costumbre en muchas otras ciudades en países desarrollados, en Juárez no aparece esta pieza fundamental de información. Vale la pena pensar por qué y a qué intereses podría afectar de existir de manera pública. Quizás el esfuerzo más importante desarrollado recientemente es el de las “Crónicas de Héroes”, proyecto construido por el Massachusetts Institute of Technology (MIT). El mapa accesible por internet revela, no sorprendentemente, una concentración del crimen en la zona central de la ciudad. Esto puede explicarse por ser esta la zona de principal actividad pública, pero también es contradictorio con las ubicaciones conocidas de crímenes de alto impacto en barrios periféricos, así como los recientes casos en bares. También podría explicarse por el hecho de que estas periferias no tienen tan alto acceso al internet como las zonas centrales, limitando en consecuencia su capacidad de información y de reporte de comportamientos heroicos.

Sobre lo que sí hay información en la ciudad, y bastante, es sobre las condiciones sociales. El IMIP, el INEGI, por contar a los más visibles, han producido mapas de la ciudad que muestran estratos sociales y en consecuencia territorios. Empleo el término territorio en el sentido casi castrense, de control. En el sentido de definición de fronteras y vaya que a Juárez la hemos construido como una cacofónica sinfonía de fronteras. No es difícil concluir que ante la definición de fronteras se simplifica la definición de territorios, de controles, y ante los vacíos siempre hay alguien próximo a ocuparlos.

En vista de esta relación entre crimen, infraestructura, acceso, ubicación, y falta de información parece que la mejor estrategia es una que de-construya o reconfigure la territorialidad de la ciudad. Una estrategia anti-territorial para la organización de la inversión pública y el espacio público. En lugar de construir centros de barrio un cambio hacia la construcción de puentes sociales entre comunidades divididas y entre grupos sociales. No deja de ser representativo que el elemento de puente sea tan significativo para Ciudad Juárez en su realidad de ciudad binacional en conjunto con El Paso, Texas. Y no me refiero, literalmente, a puentes estrechos y dedicados solo a una cosa. Me refiero a la capacidad de juntar, de integrar, de contener, y de ofrecer.

Hay ejemplos de espacios públicos que son puentes construidos en los últimos años. Uno de ellos es el parque “central” Hermanos Escobar, dividido por el tramo urbano de la carretera federal 45. Haciendo puente entre el corredor industrial del ferrocarril con barrios populares al este del mismo. Construido en su forma actual en los noventas, el parque está dividido en dos mitades y marca el paisaje con un prominente puente peatonal que desafortunadamente ha sido presa de la publicidad, legal e ilegal. Si bien los bordes del parque son críticos para su conectividad real y estos no tienen las condiciones ideales, la ubicación es idónea para la exploración del concepto de de-construcción de la territorialidad.

Otro concepto adicional al puente social es el de la polivalencia o indeterminación espacial del espacio público. El centro comunitario de la colonia Francisco I. Madero revela un espacio congestionado de programas definidos y poco flexibles y una ausencia casi residual de espacios indeterminados y en consecuencia completamente públicos: aquellos donde se puede hacer lo que sea con la libertad necesaria. Para lograr esto se necesita, sin embargo, suficiente espacio. Desafortunadamente la costumbre gubernamental es, con mucha frecuencia, arrojar programas espaciales predefinidos (canchas, unidades deportivas, centros de diversas índoles) y por naturaleza constreñidos al problema. El hecho de que la vistosidad de estas obras la otorga el usuario ciudadano y lo vivo (plantas, árboles, agua, animales, pájaros) y no tanto lo físico y permanente explica en parte el desdén con que las autoridades entienden al espacio público.

La indeterminación espacial y/o polivalencia es solo la continuidad a menor escala de la estrategia propuesta de de-construcción territorial.

También hay algunos ejemplos existentes de este tipo de espacios. La relativamente reciente renovada Plaza del Monumento a Juárez ha demostrado en su ocupación reciente las importantes capacidades y la responsabilidad espacial de lo público en una ciudad como Juárez. Este versátil espacio ha sido usado, entre otras cosas, tanto para bailes folklóricos, como para convertirse en pista de hielo temporal (con gran éxito al parecer), como para acoger a manifestantes pidiendo el fin de la violencia. En este último evento los escalones que le dan jerarquía al momento sirvieron como lienzo para la palabra justicia. El plan maestro del cual forma parte el proyecto de esta plaza la articula con el corredor del ferrocarril que la separa del centro de actividad más vital dentro de la zona antigua de Juárez. Con el escenario de una posible futura remoción del ferrocarril a la periferia oeste de la ciudad (la gobernadora de Nuevo México recién firmó una ley para promover la mudanza de los patios de la empresa ferrocarrilera principal a la periferia poniente de la ciudad binacional) el completar el plan maestro contribuiría a la conformación de todo un corredor potencialmente integrado por numerosos puentes sociales en la forma de espacio público desde el centro al extremo sur de la ciudad.

Así bien, la tesis propuesta en conjunto es: inversión en infraestructura como puente social y como cimiento polivalente para el público. Las oportunidades para esto ocurren entre zonas o distritos urbanos; no dentro de ellos. En Ciudad Juárez se pueden identificar las siguientes tipologías geográfico-sociales en un afán de proveer un sentido estratégico a esta propuesta:

  • Puentes y corredores centrales: todas aquellas oportunidades ubicadas dentro del centro urbano, incluyendo el centro histórico y el PRONAF. Estas áreas tienen además una responsabilidad adicional para proveer de significado cívico a sus espacios y a la ciudad.
  • Puentes y corredores en zonas informales: concentrados fundamentalmente en el poniente, a groso modo, entre el corredor industrial del ferrocarril y la Sierra de Juárez. Éstos ofrecen la oportunidad de continuar con los esfuerzos de planeación y obra pública enfocados a disminuir los asentamientos a lo largo de arroyos y zonas inundables así como la inclusión del concepto de infraestructuras de paisaje polivalentes donde tanto se efectúe el manejo de aguas pluviales como de lo público.
  • El ya comentado corredor del ferrocarril en su forma de corredor central de Ciudad Juárez. La espina para el desarrollo urbano de la ciudad hasta los ochentas. Esta área continúa siendo un importante concentrador de empleo mezclado con amplios espacios vacíos en su longitud. Como se comentó también, ofrece la capacidad de vincular barrios al poniente con aquellos al oriente.
  • Y el más numeroso de todos: los puentes y corredores de integración trans-territorial (que terminarán por fomentar la disolución esos territorios). Estos existen en toda la mancha urbana pero sobre todo se encuentran en la mitad oriental de la ciudad (tomando como línea divisoria al corredor del ferrocarril). Estos corredores establecen ubicaciones para los puentes donde la integración social entre distintos grupos sociales sucederá con mayor facilidad por su casi contigüidad física. Además tienen el valor adicional de que estas inversiones contribuirían también a la reparación o terminación de los tejidos urbanos tan fragmentados en esta zona de la ciudad. Como ventaja está que en estos corredores urbanos de infraestructura hay tanto centros de empleo, maquiladoras, como espacios vacíos. Muchos de estos últimos están destinados, o esperanzados, a usos industriales. Los fondos disponibles actualmente serán de las pocas oportunidades con las cuales se tengan recursos que hagan posible la compra de algunos de estos predios.

En fin, estos corredores donde se ubicarán los puentes sociales significan, contradictoriamente, la definición de territorios para de ahí pasar a la conexión y disolución entre ellos. Por su escala son distritos que no se definen por una barda o espacio vacío, como es el caso de los territorios actuales, sino que sus dilatadas fronteras extienden el concepto de puente social al convertirse en la ubicación ideal para corredores urbanos de comercio servicios, y, espacio público. Estos últimos entendidos como infraestructuras sociales tácticas ahora pero respondiendo a una visión a gran escala.

En condiciones extremas hay que buscar encontrar beneficios o potencial donde no se pensaría que lo pudiera haber. En una ciudad tan dividida como Juárez las prioridades y los criterios pueden ser la conformación de territorios más grandes que incluyan más grupos sociales. Aunque la ciudad abierta es la dirección adecuada, la (legal) lógica inmobiliaria y colectiva podría ser más sensible a una visión que continúe reconociendo que en las ciudades hay diferencias, pero de ahí, a que la lógica de inversión contribuya a la construcción de enclaves y guetos aislados hay una importante diferencia. El arquitecto José Castillo escribió recientemente en un editorial en la revista Domus que los arquitectos operando en Ciudad Juárez deben de ser críticos optimistas. Hay que sumarnos. Es sin duda más optimista el espacio dinámico de un puente o un corredor así como la condición espacial expectante de lo indeterminado y lo público, que un mausoleo estático, sobre-programado o mono-programado.

(La versión original en inglés de este texto fue presentada como una ponencia el congreso “Urban Nature” organizado por el Council of Educators in Landscape Architecture (CELA) en Los Angeles, California, en el mes de marzo del 2011. Esta versión en Castellano fue publicada en la revista oficial de la Barra de Arquitectos de Chihuahua “Arquitectura Entre Líneas” en su ejemplar de los meses de Junio-Julio del 2011)

Teresa Moller’s text for her SALA lecture

With Teresas’s permission, here’s the text she used on her last lecture at the School of Architecture and Landscape Architecture at ASU last Wednesday October 7th, 2009. Enjoy:

Good afternoon….

It has been a long, long, trip to come here,

 And I want to specially thank Arizona State University for this invitation to share the work we are doing in my studio in Chile.

You would be surprised to know that Arizona is as far from Chile …as Chile is from Arizona…

 Let me introduce you first… to some features of this extraordinary country.

 3.400 miles long north to south along the pacific coast and about 250 miles wide on average,

 That is the reason why we have a great variety of climates.

 The country is a strip of land, between the Pacific Ocean and the Andes mountains,

 Which are very high, up to 21.000 thousand feet.

 There are many active volcanoes all along these mountains. 

All this gives us the possibility of having the experience of many different forms of landscape…

 It is so much like that,

That one of our poets calls us (I mean call the Chilean culture…)

 That we were…. almost just pure geography…

 Chile is a bit like the west coast, only up side down…

 The north is the driest desert in the world, most of it 6.000 feet above sea level.

 Going south the country turns greener and greener with a central section very similar to California.

 Then the lakes district is similar to Washington State,

 and the fjords and islands like the west cost of Canada…(only much wilder) 

and then the Patagonia with low vegetation and cold climate.

 The fact that in Chile you are always seeing the mountains or the sea or both,

makes you have a very special experience about the presence of nature…

 In the life of us, Chileans, it is always there…

 We always have references and a sense of direction… because the mountain goes straight north to south…

 This can be, very helpful in life (to always   know where you are…)

 The fact that the country is bounded by the sea, the mountains and a desert

have kept the country isolated….

 giving us a sense of  being  far away from the rest of the world,

and  also of being different 

 These boundaries also explain the great variety of special plant material that is unique to this country…

 Some of these you will be seeing in my work.  

 The overwhelming presence of nature is portrayed by the high mountains, the volcanic eruptions that occur quite often, earth quakes are a common experience. I might say that this dramatic geography is the cause of a certain humility in the Chilean character

 Because of all that I have been inclined to do a work that basically pretends to value what belongs most… or is natural to the place.

I don’t want to impose my signature or my id….

 On the contrary I look very deeply in nature to find what is …what is in there, to work with…

 All this I do in different ways….

 Sometimes I found myself like a nurse…healing the wounds inflicted by man… Cumelen

 Other times we worked in recovering a piece of land in the middle of an oasis in the  Atacama desert… that was cultivated by Atacameños… centuries before the Spanish came..

 Other projects want to bring agricultural production into the landscape design work….Casablanca… where we design the plantation of olive trees, wine grapes, lavender, all for commercial purposes.

 Finally the projects on the coast line…where I try to …

 Uncover….what is in there.

Guide. people through a path…

 Allow people to get in nature,

 To have them totally immersed…

 To have the experience of nature…

 Well now we are going to review some of the projects :

 We will be started with one in the south…Cumelen….

 Josefa….

 Pite …..

 It is a discontinued walk where you have to find your own way…

 Where the construction is done only in the places where it was needed.

 If the rock wants you to walk on it you do not need to build a path…

 The fact that it is a discontinuous path makes you look for directions or signs in the landscape…

 and gives you the possibility to be in or out of the path …giving you different experiences in the landscape

 The contrast between nature and human intervention is really dramatic.

 Sometimes it is absolute clear where to walk and to go…where you are at….and sometimes you have to search for clues….

 Like  in life…

 The presence of the ocean wish is normally very rough (contrary to its name) is so overwhelming it gives you a sense of power and a temporality ….at the same time…

Landscapes of the Americas

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With guests coming from Ecuador, Colombia, Chile, and the United States, Landscapes of the Americas, SALA Fall 2009 lectures series exposes, from a variety of backgrounds, a fertility of techniques, concepts, and contexts as part of the contemporary reality of our global interdependent world and ultimately, the discipline of landscape architecture. Techniques and concepts which involve varied mapping departures -environmental, demographics, economy, culture, beauty, science, among others- to inform and in the service of the action of designing the landscape. The series offers a collection of contextual approaches which value site specificity while engaging and connecting abroad through blogging, traditional publication, competition, and activism. The series will enlighten the scope and reach of landscape architecture as a discipline which not only articulates with a multiplicity of professions, but also with a heterogeneous, contrasting, and stimulating growth and influence in different parts of our continent. Our guests are Felipe Correa (Harvard, Ecuador), David Tulloch (USA), Carol Franklin / Andropogon (USA), Teresa Moller (Chile), Luis Callejas / Paisajes Emergentes (Colombia), and Tom Oslund (USA).

 

Paisajes de las Américas:

 

Con invitados de Ecuador, Colombia, Chile, y los Estados Unidos, Paisajes de las Américas, el ciclo de conferencias de la Escuela de Arquitectura y Arquitectura de Paisaje de Arizona State University en Tempe, Arizona, expone una variedad de orígenes, una fertilidad de técnicas, conceptos, y contextos como parte de la realidad contemporánea de nuestro globalmente interdependiente planeta, y finalmente, la disciplina de la arquitectura de paisaje. Técnicas y conceptos que involucran diversos puntos de partida y mapeo: ambiental, demográfico, económico, cultural, estético, científico, entre otros- para informar y en el servicio del accionar del diseño del paisaje. El ciclo ofrece una colección de aproximaciones contextuales que valoran lo específico del sitio al tiempo que emplean y comunican abiertamente a través del blogging, publicación tradicional, competencias, y activismo. El ciclo iluminará el objetivo y alcance de la arquitectura de paisaje como una disciplina que no sólo articula una multiplicidad de profesiones, sino que también posee un heterogéneo, contrastante pero estimulante y creciente influencia y desarrollo en distintas partes de nuestro continente. Nuestros invitados son Felipe Correa (Harvard, Ecuador), David Tulloch (EEUU), Carol Franklin / Andropogon (EEUU), Teresa Moller (Chile), Luis Callejas / Paisajes Emergentes (Colombia), y Tom Oslund (EEUU).

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